viajes y turismo, ponencia en CUPHI IV

yossi-piramides

El haber nacido en un pueblo muy pequeño en la provincia de Entre Ríos, mi apertura al mundo se dió a través de ventanas muy pequeñas. Algunos relatos de mis padres sobre su infancia en Europa, bella Europa por un lado y desgraciada por otro al ser pisoteada por la bestia nazi. Otra ventana eran las postales que enviaban los parientes y amigos de sus viajes.

Una de ellas que me aportó muchas postales eran las cadenas de postales, yo mandaba diez y con suerte recibía 30 o 40 y si bien eran absolutamente impersonales, los lugares conocidos fueron muchos.

En un texto viejo escribí:

 

Hace dos años dejé de mandar postales, pues visitando Irlanda

con amigos, pronto a escoger mis postales, les comento

mi costumbre, me miran asombrados, como si estuviese loco,

y me dicen que nunca mandan postales para no despertar envidia.

Yo tan egoísta, nunca pensé que mi vacación y la postal

que, con tanto cariño, placer y alegría elegía, podía provocar

envidia.

 

 

Puedo manifestar que todos mis viajes fueron importantes, fueron preparados con dedicación y delicadeza, disfrutados al máximo que me permitía mi imaginación, mi curiosidad y mi presupuesto y posteriormente seguí disfrutando del recuerdo de los mismos. Estimo haber pisado más de 40 países y algunos, varias veces, lo que me lleva a pensar que podría resumir 150 viajes o más. Argentina misma me ha llevado como turista a la Capital Federal, Bariloche, Calafate y el Perito Moreno, Salta y Jujuy, Cataratas del Iguazú, Mar del Plata y la zona Atlántica

y por supuesto, estas Sierras de Córdoba en varias oportunidades.

No tomo en cuenta mi provincia natal. Estos viajes no fueron en un año o en una gira que muchos pueden hacer en una excursión de un mes. Comienza en el año 1959 y finaliza estos días de noviembre del año 2016. En estos días, hace 50 años efectuamos el viaje de egresados del colegio secundario y nos alojamos en La Falda a 8 kilómetros de aquí.

 

Brevemente me relacionaré a Israel, lugar donde viví 40 años y recorrí todo varias veces. Durante mis primeros 33 años en Israel, casualmente la edad de Jesús al morir, no visité el Santo Sepulcro, a pesar de haber pasado decenas de veces por su vecindad. Sólo al llegar a visitarme la que es hoy mi esposa en el año 2006 la acompañé a ese santo lugar, para ella y varios millones. Obviamente también estuve en Belén, Nazaret y Kafar Nahúm.

 

al considerar todos mis viajes como importantes y que cada uno de ellos aporta a mi riqueza personal, sin duda alguna el último siempre es el más importante. Este, hoy, aquí me ha traído al congreso Cuphi IV en Villa Giardino. Si me remonto en el tiempo, hace 60 años realicé mi primer viaje a la ciudad de Paraná. Las cosas que recuerdo seguramente causaran risa, agua corriente, un baño dentro de la casa, asfalto, las luces de la calle. Estimo que también tuve mi primer viaje en tranvía.

Entre estos dos viajes, en la línea del tiempo considero importante señalar que hubo muchos que se grabaron en mi mente sin la connotación turística de los mismos. De haber tiempo, mencionaré alguno al final.

Todos los que están aquí son turistas, el estar aquí en Villa Giardino ya nos convierte en turista por tener todos los elementos de un viaje turístico, lejos de la casa, que incluye un viaje más o menos largo, dormir en una cama que no es la suya, comer comida que no se come todos los días y en especial, compartir con personas extrañas. Desde mi perspectiva, lo común a todos nosotros no es que seamos poetas, escritores y artistas, sino el ser turistas.

Los viajes de turismo son todos diferentes, no solo por el destino elegido sino para el turista que emprende el viaje. Un mismo destino no es igual para uno u otro. He conocido personas que viajan a Londres o Madrid para ver un partido de futbol y jamás se les habrá ocurrido ir al Museo Británico o Museo del Prado. He conocido personas que sólo han viajado a París para visitar museos.

Escuché de personas que viajaban a Tailandia para tener experiencias sexuales. Se habla de viajes organizados para hombres y para mujeres, eso sí, separados los unos de las otras.  También encontré gente que fue a ciertos lugares por estar de moda o se organizó algún viaje en el lugar de trabajo.

Una cosa es común a todos los viajes de turismo. Se gasta mucho dinero y esa es la razón que se considera al Turismo como una verdadera industria.

¿Que he visitado yo? Tal como he mencionado visité países. En general me gusta todo, por lo tanto, puedo mencionar, casi con orgullo, que he visitado todo lo visitable.

Trataré de hacer una reseña por focos de interés y para eso comienzo con PIEDRAS, si, piedras que sorprendentemente me atraen mucho y no respetaré el orden cronológico.

 

Egipto. Visitar Egipto en estos últimos años es una verdadera peripecia, porque todo el mundo árabe esta convulsionado. Tuvimos suerte y pudimos visitar en un momento de relativa tranquilidad después que cayó Mubarak y antes que cayese Mursi. Cairo y Giza con el bullicio de sus 20 millones de habitantes, es una ciudad que nunca duerme y seguramente 2 mil son los minaretes que las coronan.

Grecia. Me encanta Grecia y estuve, creo, 3 veces. Debemos reconocer a Grecia como la cuna de nuestra cultura occidental. El Partenón nos llena de sus energías y nos sentimos herederos del espíritu de aquellos grandes pensadores.

Roma. El esplendor del imperio romano se encuentra en Roma, que estimo es la ciudad que más simpatía me despierta. Estuve 3 veces y estimo que no faltará una cuarta y siempre viendo lo mismo y siempre caminando. Una ciudad se llega a amar si se la camina y creo que también amo Buenos Aires por la misma razón, la he caminado mucho. Aparte de los tradicionales lugares históricos como el Coliseo, el arco de Tito, el Vaticano están las plazas. Éstas son especiales y no solo la Fontana de Trevi. Imposible visitar todas las iglesias, estiman en 3 mil las iglesias de Roma y en algunos cruces de calles hay una en cada esquina y cada una más linda que la otra.

Sin duda las piedras de Egipto, Grecia y Roma son las más antiguas que he visitado. Nuestras piedras, las de América Latina no son menos interesantes, aunque posiblemente menos visitadas. El precio de la conquista española, la sistemática liquidación de los pueblos aborígenes, la imposición de la religión con la cruz o la espada es notable y deja rastros dolorosos. Machu Pichu en Perú, Tikal en Guatemala y Teotihuacán en México, son mis lugares más atractivos y los he subido a todos. Las piedras tienen energía, hablan y habiendo leído previamente un poco la historia del lugar y de los pueblos, podemos sentir su voz.

LA GENTE

Cuando uno viaja se encuentra con gente, con mucha gente en muchísimos casos, en realidad la mayoría, la gente no deja de ser anónima, pertenece a otro pueblo, a otras costumbres, a otras razas. En el año 1979 vine a Argentina y mi hija mayor de 4 años y medio caminando por la calle Florida me pregunta, papá ¿qué es eso que tienen las personas en el cuello? Las corbatas llamaron su atención. Jamás había visto una corbata en su vida. Sin duda que la elegancia en el vestir es una de las cosas que se pueden señalar como puntos de atracción en Argentina. En general, siempre he tratado de incorporarme a la población local en mis paseos y en lo posible, escuchar sobre la vida y las costumbres. Por ejemplo, poco pude escuchar en Finlandia porque los finlandeses son de poco hablar, cuando uno decide ir a visitar a otro, lo hablan mucho tiempo antes y cuando llega, llega con su propia botella de cerveza. En Guatemala hablan muchísimo y al estar en la pequeña ciudad de Las Flores, el día que se efectuaba la comunión de todos los niños de la localidad, fuimos invitados por una familia a compartir su fiesta. Sin duda alguna las fiestas religiosas, las fiestas “patronales”, cuentan con un amplio despliegue que las hacen muy atractivas. Obviamente también se comparte con otros turistas.  Los tailandeses son personas súper simpáticas, de buen ánimo y siempre sonríen. Cuando viajé a Tijuana a conocer al Maestro Leyva Martínez nos encontramos con un extraordinario grupo que nos acogió con calor y color. Han dejado profundas marcas en nuestro espíritu. Allí también conocimos a los Ángeles de la Frontera y el triste o trágico tema de los deportados que dejan sus niños en EEUU.

 

LOS PAISAJES

En general, por ser de tierra adentro no son los mares los que más me atraen y durante muchos años no disfrutaba de las playas. Conocí muchas playas y costas de muchos lugares. Mucha emoción sentí al conocer el Atlántico desde la playa de Costa de Marfil que está enfrente de las nuestras, de Sur América. Las del Pacifico en la Ruta Numero 1 en EEUU y el otro lado en Sídney, Australia se encuentran entre los lugares más interesantes en mi memoria

El Mar Rojo, el Mar Mediterráneo y los pequeñísimos Mares Muerto y Galilea fueron mi entorno natural. Ahora se agregó el Mar Caribe entre Cartagena y Santa Martha. Mencionar todos y un recuerdo de cada uno, sería para una semana de relatos. Sin tomar en cuenta los cruces de los ríos Paraná y Uruguay, El cruce del Atlántico en un trasatlántico, un crucero por el Báltico y navegación por el Nilo son de las cosas más atractivas. Si bien mi provincia es llana, creo que son 127.5 metros sobre el nivel de mar los que coronan el cerro más alto cerca de Crespo, son las montañas las que más me atraen y las que más me gusta visitar. La primera montaña que estuve, a mediados de los años 60, fue el vecino pan de azúcar y no es más que un cerro con 1200-1300 metros. Digo vecino porque está aquí en el valle de Punilla.

Se corona, como muchos otros cerros y montañas con una inmensa cruz. El nombre del cerro en el idioma de los pueblos originarios es mucho más

 

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No todas las subí caminando, estimo que la minoría. En un mismo año logré subir al PHON HILL en Nepal, 3200 metros, con los últimos 400 prácticamente reptando a la cumbre para ver la imponente cordillera del Annapurna, que se eleva a más de 7 mil metros de altura. Y no logré subir el volcán Pacaya que se eleva a 2552 metros en Guatemala. Recomendado por su fácil ascenso.

No es algo secundario el estar en contacto físico con el lugar que uno visita, pues si hablamos de ver con la tecnología actual, posiblemente podamos ver en nuestras pantallas mucho mejor que en la visita física y desde esa perspectiva, los que van a las canchas de futbol explicaran que no sólo se ve futbol, se lo sufre, se lo siente, se lo huele y se lo escucha y no de la voz del locutor o comentarista, sino de las gargantas de los aficionados.

 

Para finalizar

Si bien sostengo que las postales me desarrollaron el deseo de conocer, seguramente la película “La vuelta al mundo en 80 días” que vi en el año 1959 con mi padre en mi primera visita a Buenos Aires, le dió el crédito necesario para efectuar mis viajes. Durante los años he visitado todos los países de la película, salvo Japón e India. La segunda y última película que vi con mi padre fue en el año 1985 un estreno en Buenos Aires, “Paris-Texas”. Una excelente película, aunque yo pensaba que era Paris-Dakar. Hace un par de años me permití visitar esa localidad en Texas, es un pueblo que tiene muy poco que ofrecer. En la misma oportunidad visité la localidad de Palestina, deseaba mucho ver una pacífica Palestina y lo logré.

Y ahora, ESTOY AQUÍ.

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Acerca de yossimay1949

uno mas que quiere dejar sellos
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