avneri sobre grass – dos alemanes

19 de abril del 2012

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Enviado por: Uri Avnery

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Uri Avnery

Escritor

—-

Sobre mí

Fue diputado del Knesset (Parlamento de Israel) durante 10 años. Fue soldado que ayudó a fundar Israel en 1948 y se le reconoce como un militante por la paz.

DIGANME QUE pare si ya les conté este chiste antes:

En algún lugar de Estados Unidos se está produciendo una manifestación. Llega la Policía y comienza a golpear a los manifestantes, sin piedad.

“¡No me pegue!”, grita alguien, “¡Soy anticomunista!”.

“¡Me importa un rábano qué clase de comunista eres!”, responde un policía mientras levanta de nuevo su bastón de reglamento

LA PRIMERA vez que escuché este chiste fue cuando un grupo alemán visito el Knéset y se reunió con miembros de alemanes nativos, incluido yo.

Empezaron, a su manera, a alabar a Israel, a elogiar todo lo que habíamos estado haciendo, condenando la más mínima crítica por muy inofensiva que fuera. Nos resultó francamente embarazoso, ya que algunos de nosotros en el Kneset éramos muy críticos de la política de nuestro gobierno en los territorios ocupados.

Para mí, este tipo de “pro semitismo” extremo es sólo el antisemitismo disfrazado. Ambos contienen una creencia básica en común: que los judíos, y por lo tanto, Israel,  son algo aparte, que no se deben medir por las normas aplicadas a todos los demás.

¿Qué es un antisemita? Alguien que odia a un judío porque es un judío. No lo odia por lo que es como ser humano, sino por su origen. Un hebreo o un “shebrew” (para citar una broma de Ambrose Bierce) puede ser bueno o malo, agradable o desagradable, rico o pobre ‒pero por ser judíos, deben ser odiados.

Esto, por supuesto, es aplicable a cualquier tipo de prejuicio, incluyendo el sexismo, la islamofobia, el chovinismo y lo que sea.

Los alemanes, como es su costumbre, son un poco más precisos en esto que otros. El término “Antisemitismus” fue inventado por un alemán (algunos años antes de los términos “sionismo” y “feminismo”), y el antisemitismo era la ideología oficial de Alemania durante los años del nazismo. Ahora, la ideología oficial alemana es el prosemitismo, y de nuevo, llegan a extremos.

Otra palabra nazi fue “Sonderbehandlung”, que significa “tratamiento especial”. Se trataba de un eufemismo para referirse a algo que aborrecen: el asesinato de prisioneros. Pero el tratamiento especial también puede significar lo contrario: según los países y la gente, un tratamiento especialmente agradable, no por lo que hacen, sino por lo que son  ‒digamos, judíos.

No me gusta, ni siquiera cuando estoy en el extremo receptor. Me gusta ser elogiado cuando he hecho algo bueno, y estoy dispuesto a ser culpado cuando he hecho algo malo. No me gusta ser alabado (o inculpado, según el caso) porque resulta ser que nací judío.

ESTO NOS lleva, por supuesto, a Gunter Grass

Una revelación: yo sólo me encontré con él una vez, cuando ambos fuimos invitados a una conferencia del PEN Club alemán, en Berlín. Durante un intervalo volví a verlo en un restaurante muy bueno. Le dije, muy sinceramente, que me gustan mucho sus libros, en especial la novela antinazi  El tambor de hojalata, y que me gustaba su posterior actividad política. Eso fue todo.

No lo vi durante sus muchas visitas a Israel. Al menos en una de ellas, se consiguió una novia, una escritora muy conocida.

Ahora Grass ha hecho lo impensable: ¡ha criticado abiertamente al Estado de Israel! ¡Y al alemán!

La reacción fue automática. Fue calificado de antisemita, inmediatamente. No sólo un antisemita del montón, sino de un cripto-nazi que bien podría haber servido como hombre de confianza ¡de Adolf Eichmann! Esto quedó demostrado por el hecho de que los 17 años de edad, cerca del final de la Segunda Guerra Mundial, fue reclutado para las Waffen SS, al igual que otras decenas de miles, y entonces, curiosamente, mantuvo oculto el hecho durante muchos años. Así que, ahí tienen|.

Los políticos y comentaristas israelíes y alemanes compitieron entre sí en las maldiciones proferidas al escritor, los alemanes, superando fácilmente a los israelíes. Aunque nuestro ministro del Interior, Eli Yishai, puede que haya logrado el campeonato individual al declarar a Grass persona non grata y la prohibición de entrar a Israel, por toda la eternidad (al menos).

Yishai es un escritorzuelo político que nunca ha escrito una línea valga la pena recordar. Él es el líder del partido ortodoxo Shas, no por virtud de haber sido elegido, sino por ser un compinche del hombre fuerte del partido, el rabino Ovadia Yosef. El poderoso Contralor del Estado lo acusa de incompetencia burda relacionada con un fuego gigantesco en el Monte Carmelo, y por eso su carrera está en peligro. Grass llegó justo en el momento adecuado para salvarle el pellejo.

¿Y QUÉ dijo Grass, realmente? En un poema de 69 líneas ‒realmente, una polémica disfrazada de poema‒, bajo el título “Lo qué hay que decir”, Grass ataca la política israelí respecto de la bomba atómica.

El feroz contraataque se centró casi por completo en el axioma de que un alemán no tiene derecho a criticar a Israel, bajo ninguna circunstancia.

Vamos a pasar por alto este “argumento” y veamos el poema en sí, que no es necesariamente una obra maestra de la literatura.

El tema básico de Grass es que Israel ya tiene un “potencial nuclear”, y que por lo tanto, es hipocresía culpar a Irán porque también quizás desee adquirir el suyo. Denuncia, especialmente, al gobierno alemán por suplirle otro submarino a Israel.

Si lo miramos racionalmente, ¿tienen sentido estos argumentos?

Grass supone que Israel está planeando un “primer golpe” preventivo contra Irán, en la cual el pueblo iraní podría ser “borrado del mapa”. Esta posibilidad sólo tiene sentido si Grass asume que el “primer golpe” israelí podría ser un ataque con bombas nucleares. De hecho, el concepto “primer golpe” pertenece únicamente al léxico de la guerra nuclear.

Es en este contexto en el que él condena al gobierno alemán por darle a Israel otro submarino (el sexto) con capacidad de lanzar bombas nucleares. Esos submarinos están diseñados para dar un “segundo golpe”, por una nación afectada en un “primer golpe”. Se trata básicamente de un arma de disuasión.

Grass deplora el hecho de que nadie en Alemania (y en el mundo occidental) se atreva a mencionar que Israel posee armas nucleares, y que está prácticamente prohibido “llamar a este país en particular por su nombre” en este contexto.

A continuación, afirma que “el poder atómico de Israel pone en peligro la frágil paz del mundo”.

Para evitar este peligro, propone que “el potencial atómico de Israel y las instalaciones atómicas de Irán” se coloquen bajo una inspección internacional sin restricciones y permanente, con el acuerdo de ambos gobiernos.

Al final, también menciona a los palestinos. Sólo de esta manera, dice, pueden ser ayudados los israelíes y los palestinos, y todos los demás habitantes de esta “región ocupada por la locura”.

NO ME caí de la silla cuando leí esto. El texto puede y debe ser criticado, pero no hay nada en él que demande condenas tan severas.

Como he dicho antes, no veo ninguna razón para que los alemanes se abstengan de criticar a Israel. No hay nada en este texto que deslegitime al Estado de Israel. Por el contrario, declara su solidaridad histórica con Israel. Menciona explícitamente el Holocausto como un crimen imborrable. Y también llama a los iraníes “un pueblo esclavizado por un bocón”.

Dicho lo anterior, la idea de Grass de que Israel debería “borrar” al pueblo iraní en un “primer golpe” preventivo es exagerada en extremo.

Varias veces he dicho ya que todo el parloteo israelí y estadounidense sobre el ataque israelí contra Irán es parte de la guerra psicológica liderada por Estados Unidos para presionar a los líderes iraníes a renunciar a sus (supuestas) ambiciones nucleares. Es totalmente imposible que Israel ataque a Irán sin el consentimiento expreso previo de EE.UU.; y es totalmente imposible que Estados Unidos ataque ‒o deje que Israel ataque‒ debido a las catastróficas consecuencias: un colapso de la economía mundial y una guerra larga y costosa.

Supongamos, por el placer de argumentar, que el gobierno israelí de hecho decida atacar las instalaciones nucleares de Irán. Esto no sería “borrar” al pueblo iraní, ni siquiera a una parte de él. Sólo los locos utilizarían bombas nucleares para este fin. Los líderes israelíes, aparte de lo que uno pueda pensar en ellos, no están locos.

Incluso si Israel tuviera (u obtuvo de EE.UU.) bombas nucleares tácticas con un poder y radio limitado, si se usaran, la reacción mundial sería catastrófica.

Por cierto, no es por elección propia que los gobiernos israelíes tienen una política falta de transparencia sobre el tema nuclear. Si pudieran, nuestros líderes alardearían de nuestro potencial nuclear desde los tejados. Es EE.UU. el que insiste en la opacidad, para no verse obligado a hacer algo al respecto.

La opinión de Grass de que Israel pone en peligro la “paz mundial” es, por lo tanto, un poco de exageración.

En cuanto a la propuesta práctica de Grass, de someter las instalaciones nucleares israelíes e iraníes a la inspección internacional, creo que merece una consideración seria. So nuestros países congelan el statu quo nuclear, es posible que eso no sea una mala idea, en absoluto.

Al final, sin embargo, necesitamos contar con una zona libre de armas nucleares, como parte de la paz general regional, que incluirá a Israel, Palestina, la Liga Árabe, Turquía e Irán.

Y EN CUANTO A Gunter Grass, me gustaría reunirme con él de nuevo, esta vez para compartir una buena comida en Tel Aviv.

————-me encantaria escuchar una charla entre los dos, en aleman. Aun pienso que el “error” de Grass fue la falta de equilibrio ante el palabrerio de los dirigentes que por intereses personales nos llevan a este innecesario conflicto.

No habia lugar a que Ishay declare persona non-grata y no estoy de acuerdo que el tenga la autoridad de hacerlo. Eso debe estar en manos de una comision pues la identidad gobierno, con su linea politica y el estado es un simbolo de DICTADURA, termino que no coincide con el cantito del primer ministro LA UNICA DEMOCRACIA DEL MEDIO ORIENTE.

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Acerca de yossimay1949

uno mas que quiere dejar sellos
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2 respuestas a avneri sobre grass – dos alemanes

  1. gold price dijo:

    Varias veces he dicho ya que todo el parloteo israelí y estadounidense sobre el ataque israelí contra Irán es parte de la guerra psicológica liderada por Estados Unidos para presionar a los líderes iraníes a renunciar a sus (supuestas) ambiciones nucleares. Es totalmente imposible que Israel ataque a Irán sin el consentimiento expreso previo de EE.UU.; y es totalmente imposible que Estados Unidos ataque ‒o deje que Israel ataque‒ debido a las catastróficas consecuencias: un colapso de la economía mundial y una guerra larga y costosa.

  2. las artes dijo:

    ¿Juan Gómez y tú que has sido en tu juventud? ¿Qué pasa, adónde quieres llegar? Olvidas que en un sistema democrático hay que demostrar que se es culpable, no que se es inocente. ¿A qué esperas para demontar al señor Günter Grass y mostrar, a la luz de todos, la bazofia propia de una personalidad abominable? No puedes, ¿verdad? Llevo muchos años siguiendo al escritor Grass y, por su trayectoria, se ha convertida en un representante de la conciencia moral de Europa, tal vez como en su día lo fue Camus. Dinos algo más, al menos para que no seas un simple voceras de las teorías nazis de Israel.

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