Discursos , Paroles, Bla-Bla parte 1

Bello discurso!! Soluciones?? No aqui: Palestina, Malvinas, Iran, Justicia

Nota 1:

 Si los chistes aducidos a los gallegos no fuesen anteriores a Zapatero, diría que el es la razón, la fuente de los mismos. En julio del 2008, cuando se perfilaba la crisis que sacudió al mundo no pude dejar de utilizar una frase de este importante presidente de gobierno detalles: “desaceleramiento economico” http://juliomay.spaces.live.com/blog/cns!2590F6B58868683A!1094.entry?wa=wsignin1.0&sa=34063096 hoy dos años después la Economía de España es una verdadera amenaza para la estabilidad de España y toda la Unión Europea. Con tanta crisis interna el se agrega sin vergüenza a la serie de presidentes de gobierno que para tapar sus propios problemas internos utiliza el tema de Israel. “Nos pondremos duros exigiendo en la UE medidas contra Israel por el bloqueo de Gaza”, dijo en su encuentro con Abu Maazen presidente de Palestina. Antes que nada, no creo que los gobiernos de Alemania, Francia e Italia, se pongan firmes porque Zapatero lo pide. Pero si ya se encuentra con Abu Maazen, presidente de Palestina porque no se intereso en saber cuando este fue ultimamente a visitar Gaza? http://www.elmundo.es/elmundo/2009/07/26/orienteproximo/1248592505.html y porque no va? Que hace el como presidente para que Hamas se incorpore al proceso de paz y un montón de temas mas? No resulta cómico? No despierta lastima?, ambos , lamentablemente. Como se están desarrollando las cosas en las calles de las grandes ciudades españolas no me sorprendería que el turismo de israelíes a España se reduzca considerablemente. Que Chavez en Venezuela acuse a los judíos y a los medios de comunicacion no me sorprende, pero me preocupa que comience a ser así en España. Los pacifistas seguiremos de luto tambien esta semana: 5 policias muertos en Afganistan por la explosion de una bomba cerca de una caravana Antes murieron 3 soldados de la NATO y por lo menos 11 heridos en una serie de ataques en el sur de Afganistan. En uno de ellos se suicido un terrorista en un mercado. Algeria murieron 9 personas en una atentado de un terrorista suicida. En el sur de Turquia murieron dos personas incluidads un soldado y 15 personas heridas en tres ataques de la guerrilla Kurda. No se si los 77 muertos en Mexico por el crimen organizado tambien merecen luto: http://www.laregion.es/noticia/125682/crimen/organizado/otros/muertos/mexico/ y ni se me ocurre pensar que alguno le importe mucho los 77 muertos en Kirguistan http://www2.esmas.com/noticierostelevisa/internacional/mundo/176341/van-77-muertos-ola-violencia-kirguistan Alguno recuerda porque Israel impuso un bloqueo, moral o inmoral, a Gaza? Una cosa es segura: Zapatero se muere de miedo que la gente salga a manifestar por los daños y perjuicios de la crisis, el precio del paro. Preferible que salgan a manifestar en contra de Israel y el terrible bloqueo a Gaza. Recordemos que palabras primero, hechos despues. Yossi May 13-06-2010

nota 2:

Interesantes notas para aquellos amigos que quieran ver algunas facetas relacionadas
con las manifestaciones emergentes del “convoy de Gaza” y asi poder ampliar su
propia perspectiva de como se manejan las cosas.
 
PRIMERO
 
http://www.libertaddigital.com/opinion/agapito-maestre/odio-a-la-sabiduria-55160/
Para aquellos amigos que por razones incomprensibles no tienen acceso al internet
lo copio aqui.
 
Israel
Odio a la sabiduria
Agapito Maestre
Despues de la obra de Arendt, es imposible tratar la cuestion judםa escondiendose en la distincion formal entre el antisemita y el perseguidor del Estado de Israel.
El pajar esta demasiado seco. El antisemitismo en España ha prendido como la polvora. Quiza nunca se habia ido, como ha sucedido, dicho sea de paso, en el resto de Europa. No es una anecdota el veto a los homosexuales israelies para participar en el dia del “Orgullo gay” de Madrid. Tampoco es un caso excepcional lo sucedido en la UAM, sobre todo si tenemos en cuenta que las paredes de todos los campus universitarios de España estan plagadas de carteles ofensivos contra los judios y el Estado de Israel; quien conozca el estado de violencia latente que la izquierda salvaje, lease esos grupos que han hecho del odio a la democracia y la defensa del fundamentalismo islamico sus principales señas de identidad, ha introducido en la pobretona universidad española, podra explicar fבcilmente que ese tipo de estallido violento no ha surgido de la noche a la mañana.
Las agresiones a las que fueron sometidos los profesores de Israel en la Universidad Autonoma de Madrid explican no solo el lamentable estado de la llamada alma mater en España, sino tambien que el prejuicio antisemita, el odio a la minoria judia, se desarrolla antes en ambientes pseudo ilustrados que populares, antes en instituciones deformadas por burocracias que en el espacio publico, en fin, el antisemitismo florece alli donde predomina una especie “antropologica”, dicho en la terminologia del psicoanalisis social, que denominamos el tipo humano autoritario. El antisemita no es un fanatico, ojala, pues se lo podria combatir facilmente, por un lado, con “propaganda” ilustrada a favor de la tolerancia y la razon, y, por otra, cuestionando sus errores.
Pero, por desgracia, el antisemita es un tipo mucho mas peligroso, porque combina experiencias e ideas de una sociedad moderna e industrializada con creencias irracionales o antirracionales, mezcla razones y barbaridades sin discriminacion alguna, para bloquear cualquier intento de discusion critica. Pierde el tiempo quien trate de convencer al antisemita de sus errores y mentiras, entre otras razones porque quien odia al judio, o a cualquier otra minoria, siempre vera en la argumentacion del hombre normal una actitud de disculpa de los judios o de la minoria despreciada. De ahi que el antisemitismo, como cualquier otro prejuicio social, solo tenga una solucion de caracter educativo. Algo de lo que, en efecto, carece la universidad española.
Por eso, precisamente, el antisemitismo emerge y se desarrolla antes en instituciones, insisto, pseudo ilustradas, como son las organizaciones a favor de los derechos de los homosexuales o la universidad, que en la calle. El hombre antisemita es una de las formas mas degradadas del “hombre-masa”, o sea, de alguien que es, segun Adorno, a la vez “ilustrado” y supersticioso, “orgulloso de su individualismo y constantemente temeroso de ser diferente a los demas, celoso de su independencia y proclive a someterse ciegamente al poder y a la autoridad”. He ahi las condiciones ideales para forjar una personalidad autoritaria: seres humanos que tratan de dominar o someterse frente a los otros como consecuencia de una basica inseguridad de su yo.
Lo sucedido en la UAM refleja la incapacidad de la universidad espaסola para hacerse cargo de una de las grandes verdades del siglo veinte: el judםo, tanto el pueblo como cada uno de sus individuos, es uno de los mejores representantes del espםritu crםtico que debe determinar la condiciףn humana. El prejuicio antisemita instalado en la universidad espaסola es la mejor forma para no enfrentarse a la critica, sם, a las cientos de formas diferentes que el pensamiento judםo, o mejor, la cultura judםa ha inventado en nuestra יpoca para contestar a la terrible pregunta: “¿Quי es un judio?”, “¿Quי hace y como se justifica un judio en cualquier parte del mundo?”
Porque a ningתn otro pueblo se le ha hecho una pregunta semejante, en cierto sentido tan terrible, mantengo que es imposible la crםtica, eso que se llama el pensamiento crםtico, sin enfrentarse al “problema judםo”, sם, a la pregunta y a las variadas respuestas que ofrece la inmensa cultura judםa de nuestra יpoca al resto del mundo. Esa cultura, por fortuna, tiene un cuerpo polםtico propiamente judםo: el Estado de Israel. Hannah Arendt ha sido grandiosa en su planteamiento. Ya no puede abordarse la cuestiףn judםa sin el Estado de Israel. O sea, el hombre antisemita y el tipo que niega el Estado de Israel son una y la misma cosa, y viceversa.
“Aprendם algo”, dice Arendt al ensayar su respuesta a la pregunta quי es un judםo, “que desde entonces acuסי en una frase: ‘Si a una la atacan como judםa, tiene que defenderse como judםa’. No como alemana, ni como ciudadana del mundo, ni como titular de derechos humanos, ni nada por el estilo. Mבs bien: ‘¿Quי puedo hacer yo concretamente como judםa?’. A lo cual sumaba, en segundo lugar, el propףsito decidido de unirme a alguna organizaciףn; por primera vez. Unirme a los sionistas, claro estב, que eran los תnicos que estaban preparados. No habrםa tenido sentido unirse a quienes se habםan asimilado”.
Despuיs de la obra de Arendt, es imposible tratar la cuestiףn judםa escondiיndose en la distinciףn formal entre el antisemita y el perseguidor del Estado de Israel. La existencia de un cuerpo politico judio, de un Estado de Israel, fuerte, seguro y democratico hace posible la implicacion de todos los judios, como ha dicho Feldman, en un vigoroso debate politico. Arendt, en efecto, fue la primera defensora del Estado de Israel y, a la par, su primera critica.
 
© Libertad Digital SA Juan Esplandiu 13 – 28007 Madrid
SEGUNDO
 Leamos otra forma de ver
 
La flotilla de Gaza y los límites de la fuerza
 

Durante 2.000 años, los judíos hemos conocido la fuerza de la fuerza solo a manera de latigazos en sus propias espaldas. Ya desde varias décadas hemos podido ejercer la fuerza nosotros mismos. Sin embargo, ese poder nos ha embriagado una y otra vez.
Una y otra vez, imaginamos que podemos solucionar por la fuerza todos los problemas que enfrentamos. Para un hombre con un gran martillo -dice el proverbio-, cualquier problema parece un clavo. En el periodo anterior a la fundación del Estado, una gran facción de la población judía en Palestina no comprendió los límites de la fuerza y pensó que podía usarse para conseguir cualquier propósito.
Por suerte, durante los primeros años de Israel, líderes como David Ben-Gurion y Levi Eshkol entendieron a cabalidad que la fuerza tiene límites y tuvieron cuidado de no sobrepasar esos límites. Pero, desde la Guerra de los Seis Días, en 1967, Israel ha tenido una fijación con las fuerzas militares. El mantra es: “lo que no puede hacerse por la fuerza, puede hacerse con una fuerza aún mayor”.
El cerco de Israel en la Franja de Gaza es uno de los productos más destacados de esta visión. Se origina en la suposición errónea de que Hamas puede derrotarse por la fuerza de las armas, o, en términos más generales, que el problema palestino puede aplastarse en lugar de resolverse.
Pero Hamas no es solo una organización terrorista. Hamas es una idea. Una idea desesperada y fanática que se nutrió de la desolación y frustración de numerosos palestinos. Ninguna idea ha sido derrotada por la fuerza ya sea con redadas, con bombardeos, con tanques de guerra destructores o con comandos de infantería de marina. Para derrotar una idea hay que ofrecer una idea mejor, una más atractiva y aceptable. La única forma como Israel puede enfrentar a Hamas es logrando un acuerdo expedito con los palestinos sobre el establecimiento de un Estado independiente en el West Bank y en la Franja de Gaza, tal y como se definió en los límites de 1967, con Jerusalén del Este como su capital.
Israel tiene que firmar un acuerdo de paz con Mahmoud Abbas y con su gobierno y así reducir el conflicto palestino-israelí a un conflicto entre Israel y la Franja de Gaza. Ese último conflicto puede resolverse, en últimas, solo negociando con Hamas o, si se es más sensato, de los integrantes del movimiento de Abbas, Fatah, con Hamas.
Aun si Israel se apodera de otra centena de embarcaciones en su ruta a Gaza, aun si Israel envía tropas para ocupar la Franja de Gaza otras cien veces, no importará cuántas veces Israel despliegue sus fuerzas militares, policiales y encubiertas: no resolverá el problema. El problema es que no estamos solos en estas tierras, y los palestinos no están solos en estas tierras. No estamos solos en Jerusalén. Hasta tanto los israelíes y los palestinos no reconozcan las consecuencias lógicas de este simple hecho, viviremos todos en un estado permanente de cerco: Gaza bajo el cerco israelí, Israel bajo el cerco árabe e internacional.
No desconozco la importancia de la fuerza. Las fuerzas militares son vitales para Israel. Sin ellas no podríamos sobrevivir un solo día. Ay de los países que subestiman la eficacia de la fuerza. Pero no podemos permitirnos olvidar ni un solo momento que la fuerza es efectiva solo en tanto que es preventiva. Para prevenir la destrucción y la conquista de Israel, para proteger nuestras vidas y nuestra libertad. Cada intento de usar la fuerza de un modo no preventivo, no en defensa propia, sino como un medio para destrozar los problemas y destruir las ideas, conducirá a mayores desastres, como los que hemos creado en aguas internacionales, en altamar, frente a las costas de Gaza.
* Escritor, novelista y periodista isarelí. Ha sido candidato al Premio Nobel de Literatura.

Amos Oz *

 
Yossi May 14-06-2010

Nota 3:

Extraigo de un texto privado, intercambio con un amigo:
 
¿ Israel debe reconocer el estado palestino; debe retirar el muro; debe compartir Jerusalém; debe terminar el bloqueo ?.
 
Esas preguntas las escuche en un programa de radio. Yo pienso que la buena voluntad, no se impone, se practica.
 
Yo le respondí – extraigo de la respuesta:
 
En cuanto a Israel:
1 -Israel en la practica acepto el estado palestino, incluso los de la derecha-religiosa, que gobiernan actualmente asesinaron al primer ministro Rabin. En la practica el HAMAS actual gobierno de Gaza no reconoce a Israel,
    Seguramente leíste la nota que traje hace unos días de febrero de 1993, meses antes que se firme la paz. No escuchar de ti la palabra Hamas, jamas, solo muestra que también escuchas noticias selectivas y España con Zapatero a la cabeza ya ha demostrado que no es un estadista de primera linea.
2 – Yo mismo he aportado fotos del muro y he comentado que desde que esta el muro se han reducido en forma absoluta los atentados.
    Que opinas de los muros que hay en otros lados del mundo, incluida la misma España
    http://es.wikipedia.org/wiki/Valla_de_Melilla
  
    Siempre tengo esa impresión que sos facilmente influenciable por propaganda, propaganda antiisraeli por supuesto.
3 – Si, debe compartir Jerusalem, yo lo digo siempre, pero también lo dice Amos Oz, personalidad de primera linea escritor, periodista incluso candidato a premio Nobel de Literatura. Ayer precisamente en Discursos N*2 , traje una nota de el.
    Espero hayas leído. Son dos notas muy sensatas.
    Traje esas notas precisamente para permitir a los amigos que les interese, separarse un poco de propaganda de uno y otro lado
4 – Si, debe terminar el bloqueo a Gazza. eso digo hace mucho, incluido el día 30.05 publique que estos barcos deben pasar, estoy seguro que leiste convoy a gaza (30.05.10). Y sin embargo debe seguir el control de armas hasta que haya una solución.
     En eso perfectamente puede ayudar el mundo todo, incluido el ejercito español.
 
amplio la idea:
Espero que el “mundo libre” y los pacifistas no permitan que lleguen barcos iranies y que el “mundo libre” y los pacifistas obliguen a los barcos que viajen a Gazza ser revisados antes
de partir o en Ashdod para evitar que lleguen armas a Gaza que amenacen a la población
israelí. Recordemos que el “mundo libre” y los pacifistas no hacen nada para evitar que lleguen armas al Hizbullah, en  El Libano por vía terrestre de Siria.
El peor problema de Gaza es el bloqueo interno que promueve el Hamas. No es el único
gobierno que aplica bloqueo interno. No veo a los pacifistas manifestando en esos casos…
 
Notas interesantes que se han publicado en estas dos semanas:
TRIBUNA: ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN
Israel, de perfil y de frente
Mi amistad con Israel es manifiesta, pero duele comprobar su evolución en los últimos años. Su ceguera me obliga a hablarle de frente: tiene que deshacer sus errores, tiene que reconocer que el pueblo palestino existe
ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN 14/06/2010
Soy un amigo sincero del pueblo judío y del Estado de Israel. Desde mis responsabilidades como presidente de la Comunidad de Madrid y alcalde de la capital de España he dado públicas muestras de ese sentimiento, propiciando una aproximación al mundo hebreo intensa y leal. Así, desde 2000, la Asamblea regional celebra anualmente un acto en recuerdo del Holocausto. Diversos monumentos han sido inaugurados en los últimos años con el nombre de israelíes ilustres. Otros aluden a la herencia judía de Madrid. En 2009 participé en las celebraciones de Janucá y Rosh Hashaná. Y hace unos meses tuve el honor de pronunciar en Jerusalén la conferencia que acompaña la entrega de los premios de la Fundación Toledano, el Nobel del universo sefardí y las relaciones hispano-israelíes. Creo, en fin, que estas credenciales me permiten hablar no solo con algún conocimiento de causa, sino también desde la ausencia de prejuicios. Si bien debo aclarar que esta actitud no responde solo a una convicción personal. Obedece también al deber institucional de representar a una sociedad intercultural como la madrileña, que, pese a episodios aislados al calor de los últimos acontecimientos, aprecia la aportación hebraica a nuestra ciudad y a la tradición judeocristiana de la que procedemos.
Mi amistad, pues, es manifiesta. Y por amistad suelo atenerme al viejo adagio que recomienda que, si tu amigo es tuerto -es decir, si tiene algún defecto-, le mires de perfil. El problema surge cuando tu amigo termina perdiendo la vista en los dos ojos. Entonces, si se le aprecia, no cabe observarle de soslayo, y tampoco es momento de abandonarle. No queda más remedio que mirarle de frente y hablar, no para hacerte notar, sino para advertirle de que, aunque no ve, puedes orientarle un poco. Modestamente, eso hago hoy, a propósito del asalto a la flota internacional que se dirigía hacia Gaza.
Lo diré con palabras de David Grossman: “No hay explicación que pueda justificar el crimen que se ha cometido, y no existe excusa alguna para las (…) acciones del Gobierno y el Ejército”. No la hay porque no es admisible que, entre un puñado de civiles que defienden sus embarcaciones en aguas internacionales con palos y armas blancas, y un comando militar que sin jurisdicción alguna les aborda y les responde con fuego, las víctimas sean, como insinúa Israel, los propios asaltantes, por más que la recepción no fuera amistosa. Por muy desorientados que los tripulantes puedan estar en sus tomas de postura política, y por muy evidente que fuera la trampa en términos de imagen pública para Israel, esa arbitrariedad bastaría para desautorizar una acción tan torpe como desproporcionada. Porque además se ha superado una línea sagrada: el respeto a la vida humana. Con independencia de que las víctimas fueran cooperantes o propagandistas, nadie puede arrogarse el inexistente derecho a darles muerte por haber intentado no ya cruzar una frontera, sino burlar un bloqueo ilegal. No en un país democrático.
El Estado que debe su existencia al espaldarazo jurídico de las Naciones Unidas con frecuencia desoye hoy sus resoluciones. Se trata de una contradicción que esconde además un peligroso error de cálculo. Israel confía en su determinación de sobrevivir como baza principal para lograrlo. Es una seña de identidad grabada a fuego desde Auschwitz. Pero la magnitud de los peligros que debe afrontar es fabulosa. No podrá superarlos solo. Aún hoy sigue rodeado de enemigos de los que no se sabe si es peor su hostilidad o su paciencia. No son pocos los árabes que conciben a su vecino judío como un cuerpo extraño que será extirpado como un día lo fue el reino cristiano de Jerusalén. No tienen prisa: la demografía juega en su favor, así como su concepción geológica del tiempo. La escalada nuclear de Irán no hace sino incrementar la tensión. Y en esta tesitura, cuando más debería Israel buscar apoyos, más se encapsula en su propio miedo, actúa irreflexivamente, pierde a Turquía como único aliado en el área, irrita a Estados Unidos casi tanto como a la Unión Europea, y sucumbe, en fin, a un síndrome de Masada que solo admite la inmolación colectiva como única escapatoria a este callejón sin salida. Así fue tras la guerra de 1967, un fulgurante éxito militar cuyas consecuencias se han convertido en un fracaso político. Y así ha sido también las dos últimas décadas, que son las de la oportunidad perdida para un maltrecho proceso de paz que, surgido de las conversaciones de Oslo y la Conferencia de Madrid -y malogrado, digámoslo todo, con la colaboración de Arafat-, solo ha servido para enconar aún más el conflicto favoreciendo la hegemonía de Hamás.
Duele ver al Estado de Israel, creado por los supervivientes del peor genocidio de la historia, convertido en una potencia ocupante. Pero duele aún más comprobar la evolución de la sociedad israelí, crecientemente escorada hacia posiciones de fuerza en las que la distinción entre derecha e izquierda es casi irrelevante. Hoy apenas se escuchan las voces de la moderación en aquel país. El peso en la opinión pública de Amos Oz o el propio Grossman es irrelevante. Las noticias en la prensa hebrea sobre una guerra inminente son diarias. Y el temor -tan fundado como mal afrontado- de que pueden ser borrados del mapa cala a fondo. Israel se siente víctima y olvida lo que hace en los territorios ocupados. Es esa la ceguera que nos obliga a sus amigos a mirarle de frente y hablarle. Tanto más por cuanto que la violencia se propaga por misteriosos cauces subterráneos, y empieza a afectarnos también a nosotros. La brutal agresión a tres empresarios israelíes en la Universidad Autónoma de Madrid o la intolerable exclusión de la delegación hebrea en la marcha del Orgullo Gay tal vez no obedezcan a un antisemitismo histórico. Pero bien podría degenerar en él. No puede descartarse que un empeoramiento de la situación en Oriente Próximo reavive los peores demonios del pasado europeo, reavivando un problema que constituye la mayor vergüenza histórica de este continente.
La solución no es sencilla. De hecho, es la más difícil: consiste en deshacer todos los errores cometidos. El primero, haber abortado el incipiente reconocimiento del otro que había empezado a producirse. Es preciso que la sociedad hebrea renuncie a la idea según la cual el pueblo palestino no existe. Está ahí, y deberá reconocerse no solo su sufrimiento presente, sino también el histórico, el de la Nakba. Otro tanto cabe decir de la diversidad religiosa, étnica y cultural del propio Estado de Israel, incluyendo a su minoría árabe, para lo cual hay que asumir la advertencia de lord Acton: ningún Estado puede fundarse sobre una única fe. Después, no queda otro camino que reconocer el Estado palestino y asegurar su viabilidad como garantía de estabilidad en la zona. Naturalmente, esto último es lo más complejo, pues requiere importantes cesiones: admitir la capitalidad compartida de Jerusalén, congelar o desmantelar las colonias y acabar con ese muro que cruza Palestina como una nueva cicatriz en la conciencia del recién nacido siglo. Lo mismo cabe decir de los palestinos y los árabes en general: han cometido tantos errores desde el primer día de la existencia de Israel que tienen que rectificarlos cuanto antes. Para empezar, el que durante decenios ha buscado su eliminación.
La creación del Estado de Israel es una de las epopeyas más emocionantes de todo el siglo XX. La resurrección de un pueblo que estuvo al borde del exterminio en una tierra tan áspera como la que hoy habita asombra todavía. Sus logros tecnológicos son impresionantes; su contribución científica y académica, admirable. Y con todos sus defectos, y pese a su carácter pretoriano, es la única sociedad abierta de la zona digna de tal nombre. Por eso, y por la sombra de la Shoá, es evidente que su creación en 1948 pudo suponer un nuevo comienzo, con todo el potencial que proporciona la experiencia para evitar los errores del pasado -los propios y los ajenos- y fundar en su lugar una realidad distinta y mejor. Hannah Arendt construyó toda una obra alrededor de esta idea de la natalidad como promesa: si el mundo ha sido un infierno, es el momento de volver a vivirlo como esperanza. Otras naciones pueden fracasar en la convivencia y el respeto a los Derechos Humanos. Israel no. Representa un hermoso experimento cuyo éxito nos concierne a todos. Y aunque mi amigo tenga nublada la vista, yo creo en la vigencia de ese proyecto, que pienso que aún puede convertirse en realidad.
 
© EDICIONES EL PAÍS S.L. – Miguel Yuste 40 – 28037 Madrid [España] – Tel. 91 337 8200
05 junio
TRIBUNA: DAVID GROSSMAN
Una marioneta sujeta por un hilo
DAVID GROSSMAN 02/06/2010
No hay explicación que pueda justificar el crimen que se ha cometido, y no existe excusa alguna para las estúpidas acciones del Gobierno y el Ejército. Israel no envió a sus soldados a matar a unos civiles a sangre fría; era lo que menos deseaba. Y sin embargo, una pequeña organización turca, de creencias religiosas fanáticas y hostil a Israel, reclutó para su causa a varios cientos de defensores de la paz y consiguió hacer caer a Israel en una trampa precisamente porque sabía cómo iba a reaccionar, sabía que Israel estaba destinado, como una marioneta sujeta por un hilo, a responder como lo hizo.
¡Cuánta inseguridad, cuánta confusión y cuánto pánico debe sentir un país para actuar como ha actuado Israel! Con una fuerza militar excesiva y una incapacidad fatal de prever la reacción de quienes se encontraban a bordo del barco, su intervención mató e hirió a unos civiles, y además lo hizo -como si fueran piratas- fuera de las aguas territoriales israelíes. Desde luego, esta valoración no significa que esté de acuerdo con los motivos, explícitos u ocultos, de algunos de los participantes en la flotilla de Gaza. No todos sus miembros eran pacifistas humanitarios, y las declaraciones de varios de ellos sobre la destrucción del Estado de Israel son criminales. Pero eso no importa en este momento; esas opiniones, que sepamos, no merecen la pena de muerte.
Las acciones cometidas por Israel el otro día no son más que la continuación del vergonzoso bloqueo de Gaza, que, a su vez, es la perpetuación de la estrategia torpe y prepotente del Gobierno israelí, dispuesto a amargar la vida de un millón y medio de inocentes en Gaza para obtener la liberación de un soldado preso. Y ese bloqueo es la consecuencia inevitable de una política inepta y calcificada, que una y otra vez recurre al uso de una fuerza masiva y desmesurada en cada ocasión en la que lo que se necesita es prudencia, sensibilidad e imaginación.
En cierto modo, todas estas calamidades -incluidos los letales sucesos de anteayer- parecen formar parte de un proceso más amplio de corrupción que aflige a Israel. Da la sensación de que un sistema político empañado y abotargado, consciente y temeroso del desastre provocado desde hace años por sus propios actos y errores, y sin esperanzas de que haya posibilidad de deshacer el lío interminable causado por él mismo, se vuelve cada vez más inflexible ante unos retos acuciantes y complicados y, al hacerlo, pierde las cualidades que en otro tiempo caracterizaban a Israel y sus dirigentes: frescura, originalidad y creatividad.
El bloqueo de Gaza ha fracasado, lleva fracasando cuatro años. Eso significa que no solo es inmoral, sino también inútil, e incluso empeora toda la situación y perjudica los intereses fundamentales de Israel. Los crímenes de los líderes de Hamás, que retienen cautivo al soldado Gilad Shalit desde hace cuatro años sin haber dejado que la Cruz Roja le visitara ni una vez, y que han disparado miles de cohetes desde la franja de Gaza contra pueblos y ciudades israelíes, son actos contra los que es preciso actuar con firmeza, utilizando los medios legales de que dispone un Estado soberano. Mantener sitiada a la población civil no es uno de esos medios.
Me gustaría pensar que la conmoción causada por las desesperadas acciones del otro día va a hacer que se revise la idea del bloqueo y se acabe librando a los palestinos de su sufrimiento y limpiando la mancha moral de Israel. Pero nuestra experiencia nos enseña que ocurrirá lo contrario: los mecanismos de respuesta violenta, las espirales de odio y venganza, han comenzado un nuevo asalto, cuya magnitud es todavía imposible de predecir.
Esta operación insensata demuestra, sobre todo, hasta dónde llega el declive de Israel. No es una exageración. Cualquiera que tenga ojos lo sabe. Ya se oyen aquí algunas voces que pretenden dar la vuelta al sentimiento de culpa israelí, natural y justificado, para afirmar con estridencia que la culpa es del mundo entero. Nuestra vergüenza, sin embargo, será más difícil de sobrellevar.
© David Grossman, 2010.
Traducción del inglés de María Luisa Rodríguez Tapia. Publicado en El Pais sabado 05/06/10
Si dos amigos han leido todo este texto, estare muy contento en mi intento de esclarecer
y traer paz a esta zona y al mundo todo. (algunos se que leyeron uno u otro articulo de
El pais)
 
Yossi May 15-06-2010

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uno mas que quiere dejar sellos
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