Una leccion : el judaismo y el extranjero

Ayer estuve en el aeropuerto, el cuento en preparacion y aun pensando en el discurso de Reuben Rivlin en el acto central del dia de la independencia no puede dejar de pensar en las contradicciones con las que convivimos. Una de ellas la distancia entre el santo judaismo y la atencion practica al extraño, al extranjero.

El siguiente texto extraigo del internet: http://www.anajnu.cl/judaismoyextranjero.htm

Yo no soy religioso, pero vivo en un pais, casi teocratico, donde muchas leyes se basan en la religion entre ellas para divorciarme tuve que hacerlo en el rabinato, pero para casarme nuevamente tuve que viajar a Chipre, pues no existe matrimonio civil.

 

El judaísmo y el extranjero

“Una misma ley habrá para vosotros: tanto para el extranjero, como para el nativo” (Lev. 24:22)

por Lic. Rafael Winter

La actitud hacia el extranjero, en muchos pueblos, naciones y países ha sido problemática. Más aún: en ocasiones, discriminatoria. Desde la más remota antigüedad hasta el día de hoy. La “xenofobia” (odio al extranjero) ha sido con variantes y matices, común denominador en distintas sociedades. De manera directa o indirecta, abierta o sutil. Al día de hoy el tema de los extranjeros se mezcla con el de los trabajadores extranjeros, los inmigrantes ilegales, los indocumentados. Tema sin duda complejo.

En algunos países y bajo el pretexto de combatir contra la “inmigración ilegal”, se ha establecido una legislación parcial o totalmente discriminatoria. Esto es también evidente en algunos países occidentales o en países cuya sociedad y nivel de vida son similares a la de países occidentales.

¿Qué es lo que dice el judaísmo en cuanto a la actitud a seguir y a como comportarse ante los extranjeros? Vayamos a la fuente principal, es decir la Tora. Hay muchas referencias, coherentes sin duda, con los valores éticos, humanos y sociales del judaísmo en general.

La base del humanismo judío es el conocido precepto de “Amarás a tu prójimo con a ti mismo” (Levítico 19:18). Mejor traducido por algunos como “Amarás a tu prójimo porque él es igual que tú”. Tomando como base este principio, regla principal del judaísmo, podemos comprender mejor los conceptos de la Tora en relación al extranjero. Los mismos se encuentran muchas veces dentro de un contexto de preceptos humanos y sociales.

En Éxodo 22:21 dice por ejemplo “no maltrates ni oprimas al extranjero porque ustedes también fueron extranjeros en Egipto”. En Éxodo 23:9, una reiteración casi similar.

En Levítico 19:33-34, se expresa que “cuando residiere contigo un extranjero en vuestra tierra, no habréis de oprimirlo. Como nativo habrá de ser el extranjero que reside con vosotros. Y lo amarás como a ti mismo ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo soy vuestro D’os”.

El recuerdo de nuestra esclavitud en Egipto es, en las fuentes, constante. Precisamente por haber conocido la amargura de la esclavitud es que, no debemos oprimir al extranjero sino, por el contrario, amarlo.

En Deuteronomio 24:17 y 24:19 dice: “no harás desviar el derecho del extranjero y no habrás de prendar ropa de viuda…cuando segares tu siega en tu campo y olvidares una gavilla, no habrás de volver a tomarla; para el extranjero, para el huérfano y para la viuda será”. En Deuteronomio 24:20-21 hay otras referencias por el estilo.

En Deuteronomio 26:12 se expresa que “cuando hayas concluido de apartar todo el diezmo de tu cosecha en el año tercero (año del diezmo) y se lo hubieras dado al Levi, al extranjero, al huérfano y a la viuda para que coman en tus ciudades y se sacien…”.

Es interesante que muchas de las referencias al extranjero, se ubiquen en un mismo contexto que el huérfano y la viuda. Puesto que son especialmente desamparados e indefensos en la sociedad (huérfano, viuda, extranjero) – especialmente en aquellos tiempos en los cuales estas leyes habían sido formuladas- requieren de especial atención, colaboración y apoyo.

Como vimos, en alguno de los versículos se exhorta a “amar al extranjero…”. Considero opinable que se deba o se tenga que a amar a alguien. Pero sí a respetar. Y en la práctica a actuar bien con él, en este caso, con el extranjero. Como con cualquier integrante de una sociedad: el extranjero es uno más.

Por eso me identifico absoluta y totalmente con lo que dice Levítico 24:22: “una sola ley habrá para vosotros, tanto para el extranjero como para el nativo. Yo soy vuestro D’os”.

Y agreguemos otro concepto del Midrash: “pagano o judío, hombre o mujer, indígena (nativo) o extranjero, sobre todos descansa el espíritu de D’os: según sus obras” (T. D. Eliyahu VIII).

Es de esperar que la conducta de una persona, de un país, de un pueblo hacia el extranjero refleje los valores antes mencionados. Porque moralmente debe ser así. Pero además, para que el funcionamiento de una sociedad, cualquiera sea la misma, sea lo más armónico y justo posible. Y esto es válido para todos.


Fuente: weebly.com

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Acerca de yossimay1949

uno mas que quiere dejar sellos
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